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sábado, 15 de diciembre de 2012

LA CASA DE LA POESÍA ESPAÑOLA



Imaginemos que en un país por una serie de circunstancias, en un momento histórico determinado, brota toda una generación de creadores literarios de primerísima categoría mundial. Imaginemos que se cuentan por decenas los poetas que con un lenguaje puro, una profundidad intelectual absoluta, una sensibilidad total, una capacidad de revitalizar la lengua, aparecen en plena modernidad en un país.
Imaginemos que ese país tiene una lengua que, a más de haber parido a creadores como éstos, en abundancia, y contra todo pronóstico, en el mundo moderno, encima, digo, esa lengua es una lengua milmillonaria en hablantes, una lengua extendida por todo el globo, cuajada de hablantes jóvenes.
Imaginemos, por último, que entre esa generación insigne, en ese siglo de oro de la poesía de una lengua importantísima en el globo, se ha destacado a uno con el máximo premio mundial literario, y solamente hace unos años de eso.
Sigamos imaginando que ese gran autor, además de pertenecer a una oleada creadora inmensa con sus coetáneos, capaz de aglutinar y de dialogar con las generaciones aledañas, de reinterpretar la cultura, la política, la vida social de su país, creó en su casa, un chalecito en la Ciudad Universitaria, un foco de amistad para poetas de todas las edades, un lugar donde el suelo quedara para siempre impregnado de creaciones y de creadores, de actividad intelectual durante décadas y décadas.20121215_141740
Diremos todos: !Magnífico! ¡Colosal fortuna la de ese país, la de esa lengua! Qué fuerza, qué creatividad, qué orgullo para esa nación, poder sumar en su historia, en su intrahistoria vital, esa memoria, ese impulso precioso, esa maravilla. Que los jóvenes y los chicos puedan ir hasta el santuario de la poesía de esa lengua grandiosa, y allí puedan ver que en su tierra se honra a la poesía, se alimenta la lengua y el espíritu, se cose con creaciones el impulso sobrehumano a la historia cotidiana, a los jardines del chalet, al viejo cedro inmenso que el poeta supo plantar en su casa, robusto hoy, como entonces, que simboliza el eje en torno al cual sube a lo alto la savia poética de ese país.20121215_14164620121215_142351
Imaginemos que es Rusia: la casa estaría convertida en un museo precioso, que conserva todo su esplendor, y que es cuidada y amparada por el estado público. Imaginemos que esto ocurre en Irlanda: la casa sería un santuario donde los adoradores de nuestro insigne escritor internacional podrían ver detalles, libros, podrían ver el esmero con el que se honra la memoria del poeta. Imaginemos que es en Francia o en Inglaterra: qué festivales culturales se organizarían, lecturas, actividades de intercambio, exposiciones, sesiones con Nóbeles poetas del mundo, conciertos. habría, seguro, una fundación que becaría a jóvenes poetas, a creadores en la lengua universal del poeta.
Señores, esto que cuento pasa en España, y en España, la casa del poeta Vicente Aleixandre, premio Nóbel de Literatura, poeta inmortal al servicio de la más bella lengua universal,  está abandonada y convertida en una imagen del desamparo, de la desmemoria, de la falta de sensibilidad poética que el estado, el ministerio de cultura, todas las fundaciones y todos los magnates dejan como huella de sus manos groseras.
La casa del poeta que albergó a Gerardo Diego, a Dámaso Alonso, a Lorca, al gran Miguel Hernández, a decenas y decenas de creadores y escritores durante décadas y décadas no merece ni siquiera que se ponga una placa en su vieja verja, ni que se acerquen por allí los simiescos monarcas que nos gobiernan, porque allí solamente queda la grandeza verdadera de este país.  Y ESpaña desprecia cuanto ignora, e ignora tantísimo de su lengua, de su memoria, que parece más una selva que una cultura.
Una Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre abre de vez en cuando el chalecito abandonado de la calle Velintonia, y allí nos reunimos, bajo el mismo techo desconchado, la misma chimenea, la misma pintura que aún conserva la huella de los libros alojados en las desaparecidas estanterías, el espíritu de Vicente Aleixandre, y la inmortal literatura de un país moderno que no existe.20121215_132651
 
 
Hoy se celebraron los 25 años del fallecimiento del poeta GERARDO DIEGO, amigo de VICENTE ALEIXANDRE, en la CASA DE LA POESÍA ESPAÑOLA.
 
ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE VICENTE ALEIXANDRE:
 
http://www.vicentealeixandre.es/adhesiones.html

"COLUMPIO"


A caballo en el quicio del mundo
un soñador jugaba al sí y al no

Las lluvias de colores
emigraban al país de los amores

Bandadas de flores
Flores de sí                      Flores de no
Cuchillos en el aire
que le rasguen las carnes
forman un puente
Sí                                            No
Cabalga el soñador
Pájaros arlequines
cantan el sí                    cantan el no


                                                                      

                                                                               Gerardo Diego ("Imagen", 1922)

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