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miércoles, 28 de junio de 2017

Tres Clásicos





Tres clásicos

Acompañado de dioses he pasado toda mi infancia y sin saberlo. 
Entre sus mafias y milagros me he criado como un amor requerido y satisfecho hasta el infinito.
Las umbrías de sus moradas, la bendición de sus aromas y efluvios de aguas y flores, el tiempo represado en sus templos y el cielo como escuela de mi tierna mirada.  
De allí procedo. 


Con la libertad de la mano saldremos adelante, esa mano de madre de amor que conduce en la noche, esa dulce directora que al pensar castiga y más allá de su corazón yergue cuerpos, esa vidente magistral que hace cantar al alma su verdadera canción más allá de todas las angustias y todas las estrecheces, y pisar por fin la tierra de los vivos, amarilla y seca. 


Libertad gamberra y atlética cómo te gusta bañarte en agua pura de un arroyo de la sierra donde soñar verdes poemas, cómo te gusta rasgar y romper la estupidez y llamar con tu voz negra a tu reino por su nombre hecho sólo de sol y sólo de pobres piedras, cómo te gusta tu carácter y que te dejen sola y que el tañido metal de tu garganta se vaya y vaya templando para tener el oro de música cuando quiera el tiempo, cuando madure su cuerno, cuando se curta el acento o su verdad se haga neta.....

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martes, 23 de mayo de 2017

Musgo sobre el musgo



Un perro duerme su sueño
sobre  la piel  del mundo
sueño sobre sueño, musgo sb re el musgo
y llega la muerte y borra su dibujo
y queda el dormir  solo,
raiz negra que entra al fondo de la tierra
como una oscura garra, y al alma llega
y levanta un árbol oscuro al cielo azul
un junco negro en la acuarela gris
que cruje en el pantano de la paz mas fria.

Deshecho en hebras doradas y guedejas
el perro precioso que dormía,
se lleva el viento en su dolor de hálito
toda su esencia.
docilmente dormía sobre el dócil lomo
de este animal mundo.
Sueño  sobre sueño,
musgo sobre el musgo.

sábado, 13 de mayo de 2017

La Gran Conexión


Visitando estos días Creta y su fabulosa cultura minóica de más de  5000 años de antigüedad una ve con claridad hasta qué punto las culturas no son sino grandes conexiones de formas simbólicas que de vez en cuando en la trágica historia humana consiguen pasar fronteras y generaciones, para legar construcciones de sensibilidad y experiencia a las siguientes almas en busca de elevación. 

Muchas civilizaciones no son culturas, no son resultado de conexión ninguna.  Cada vez que una civilización  consigue unirse con una tradición cultural previa y llegar a una síntesis hay un paso de gigante para esa civilización.  Creta realizó, a partir de la cultura egipcia y de la cicládica  una conexión riquísima que dio luz al desarrollo total de la belleza griega, inmensa y conectada a la vez con la naturaleza y la humanidad.

Deberíamos entender que la cultura, mecanismo de conexión y cultivo de un tesoro previo de forma y significado para la vida, es algo raro de encontrar en el mundo.  Formas de vivir y de detentar poder hay muchas.  Pero grandes conexiones con  hallazgos profundos que progresen sin imponerse y sin aplastarlos, hay poquísimas. Podemos entonces ver cómo  las grandes conexiones entre mundos o  territorios  están en el origen de los desarrollos de cultura.  Solo la conexión y la continuidad  facilitan el fluir de energía creativa que en las formas y su cuidado implica y entraña una ética, un refinamiento humano. Eso es una cultura.  El sincretismo es necesariamente educado y culto. Y si la tradición cultural que se suma es profunda y múltiple entonces crecen exponenciales los frutos de esa cultura.

Esto es lo que se ve y se saborea en Creta.  El origen de la gran simbiosis cultural que formó  la cultura incompleta de ese mundo llamado Europa, donde  como sabemos no es oro cultural todo lo que reluce.  Creta es la unión de la cultura egipcia y la oriental en un mundo nuevo. Ese mundo irradia su florecimiento a Europa, pero nace al sur. Constituye  un ciclo completo hasta Alejandro,  un trimilenario esfuerzo  conector que poco a poco se ve suplantado por el ansia de poder hasta sucumbir en el imperio romano.

Conociendo Grecia salta a la vista que en Europa hay mucho poder y poca cultura,  actualmente.  Y la prueba de ello es la incapacidad de conexión.  El drama económico y político de los  refugiados y la soledad de los cultísimos países pobres lo prueban.

Hoy las cosas siguen igual. Pese a que a nuestras manos ha llegado una tecnología de conexiones que  debería crear una nueva cultura, falta algo esencial que nos lo impide.  Algo que acompañaba las conexiones por el mar de las culturas minóica y cicládica con las formas asirias y persas y con otros pueblos mediterraneos que crearon la cultura griega profunda. En aquellas milenarias  culturas había capacidad para absorber formas religiosas y para traspasar tesoros únicos en misterios guardados en los palacios rituales.  Las conexiones transportaban y cultivaban a las almas. 

Nuestras conexiones hoy transmiten a menudo guerra, angustia, dolor y cierre de fronteras.  Son raíces secas de un arbol cultural podrido, hoy convertido en un gráfico bursátil.No hay conexión mas allá del poder, y nuestra comunicación es una farsa especular y alienante . Ello implica que no hay cultura ni ética. Solo las formas del poder y la violencia malviven. Una era garrula y sin formación, sufriente, es la nuestra.

Mirando las bellísimas formas de este cultīsimo y paupérrimo  mundo griego se comprende muy bien que  hoy se haya perdido completamente el norte de lo que es cultura y su confusión con imperios de poder . Un cretense hereda hoy tal riqueza cultural que si pudiéramos verla  y compararla con los rústicos  y garrulos potentados del norte nos quedaríamos sorprendidos. Pues en el viaje de los milenios sólo escriben los países cultos en su inmensa traduccion del lenguaje de las diosas y dioses. Los demás  nada nos dicen.


sábado, 15 de abril de 2017

Silencio

Silenciosamente llegaste,
silenciosamente te has ido
dejando los delicados ruidos
lejos de mi realidad vacia;

la vida de un perro está  envuelta
en delicado silencio y paz
y en medio, una mirada densa y negra:
ancla y garra de amor
que sonríe al amo, como latido vivo.

La vida no continúa  después,
es un retroceder adonde no hay ya nada
desde donde no queda nada.

Es un eco de lo que fue,
que no comprende
dónde ha ido el oro de la piel,
cómo se ha deshecho en pelusilla
que el viento arranca a un seco cuerpo
sin vida.

El ser se pregunta qué  es la vida.
La máxima belleza, armonía
y amor,
se quedan en silencio. 

miércoles, 12 de abril de 2017

CLARITAS, INTEGRITAS Y CONSONANTIA EN PATERSON, DE JARMUSCH



He visto, algo tarde ya en la cartelera, la película Paterson de Jim Jarmusch, director siempre personal y peculiar. No había podido leer ninguna crítica a esta peli, a pesar de que el tema me interesaba de antemano. La película es una maravilla, como se ha repetido. Este año está siendo un año de buenas pelis, como Hidden Figures. No siempre ocurre, y muchos éxitos cacareados son auténtica porquería desde el punto de vista de la creación.

Paterson es una rareza cinematográfica, la primera película que traslada la creación poética a la narración fílmica con total acompasamiento y claridad. Ha habido mil intentos de películas por recrear la poesía verbal en el lenguaje del cine, sin éxito, desde intentos como el muy fallido de este año de Terence Davis sobre la poetisa Emily Dickinson hasta los incapaces esfuerzos por trasladar el poema clásico en obras como El perro del hortelano. Algunos directores notables, como Kenneth Branagh, han emulado la poesía shakespeariana con un espíritu fílmico que recuerda a Shakespeare. Otros con menor fortuna lo han intentado con el poema clásico francés, de Arianne Mnouschine a Jean Paul Rappenau. En todos los casos el cine tiende a fracasar a la hora de verter la poesía verbal a su lenguaje. Salvo en este caso. de ahí que esta película sea tan magistral.

El cine tiene su poesía visual, su exaltación poética mediante la narración verbovisual y musical, mediante sus tempos y espacios. El cine por supuesto genera universos poéticos, como los de directores como Kurosawa, Kieslowski o Zang Jimou. Pero el cine es particularmente incapaz de reproducir la creación poética verbal registrándola tal cual. Puede hacer perífrasis del lenguaje poético, puede traducirlo a su universo magistralmente, como han hecho tantos autores geniales de películas, pero no puede literalmente mostrarlo, porque se trata de otro modo creativo. Podemos traducir un modo creativo a otro modo sin problemas, y exhortar la belleza de uno en el otro, con particular gracia o exaltación. Pero hasta ahora, ningún director ha podido filmar la creación poética verbal. Hasta Jarmusch.Resultado de imagen

Ese algo especial, único, que los críticos de cine no aciertan a describir del todo, en la película, y que definen como "simplicidad" " trasparencia", "capacidad narrativa", "sencillez narrativa", es la presencia ni más ni menos del impulso creativo puro de la poesía que se manifiesta en esta película de una manera totalmente nueva. Hasta ahora ningún cineasta ha retratado la creación en la mente de un poeta de una manera directa. Aquí lo podemos ver. Podemos comprobar que efectivamente no hay un hilo narrativo cinematográfico que parafrasee el proceso. No hay una consecución de funciones narrativas, sino que la poesía es la que vertebra la narración, desde su emergencia, desde su brote.

Jarmusch ha hecho un ejercicio de  espartana rigurosidad a la hora de mostrar cómo se genera un poema en la mente del poeta. Quizás Von Trotta sea otra directora con la misma capacidad de empatizar y sincronizar su mirada fílmica con la voz de un creador, escritor o artista. Jarmusch consigue algo único, empero: se mete en la mente del poeta, mostrando su universo dotado de aquellos rasgos que Santo Tomás, Joyce y Joseph Campbell aislaron en toda obra magistral: claritas, consonantia, e integritas.

Si analizamos Paterson veremos que efectivamente esta película está dotada  de una peculiar claridad, consonancia o armonía, y completud o integridad.  La claridad emana de cada imagen, de ese acercamiento único a la mente del poeta que se trasluce más en los silencios y situaciones serenas y pausadas que en las peripecias. La poesía acontece al poeta, y es toda su peripecia, su recorrido de tiempo está en ese acaecer de la creación que rapta el tiempo y lo traslada a otra forma de vivir, a otro modo de sentir. La absoluta armonía y consonantia en la película es la correspondencia entre sus partes integrantes que encajan sin que sepamos cómo ni por qué, como dicen muchas críticas, no existe una trama pero todo el ciclo temporal del filme sigue una concordia absoluta guiado por el ritmo de la creación poética, que es la que marca el estado de humor de todo el filme, como digo, armonizando todo, incluidos los silencios, espacios en blanco y elementos asemánticos, que son esenciales en su creación armoniosa. Existe un homenaje constante a los ritmos que emanan de la misma rutina, para edificar con ellos algo más que simple estructura, una armonía que reviste de belleza lo real más rutinario y repetitivo. La identificación entre armonía creativa y concordancia de la realidad cotidiana y rutinaria nos permite deslumbrarnos ante el mundo: eso es puro sentimiento poético, esa es la función poética, que bautiza y se genera en lo real.Nada que pueda producir emociones desaforadas ni ningún tipo de catarsis, porque estamos ante el modo poético, y no el dramático ni trágico, ni el épico. ES escasísimo el número de creadores que pueden generar obras en este modo hoy en día. Vivimos engolfados en géneros inferiores de recepción artística.

La integritas de Paterson se manifiesta en la sensación de plenitud narrativa en una película que apenas admite peripecia ni nudo dramático, y en la que todo surte de la generación de poemas que marcan el ánimo de la película y que enredan en torno suyo toda la aparición de personajes, absolutamente vitales y únicos, a manera de una pequeña divina comedia, entre los que existen consonancias y rimas constantes, pero cuyo carácter coral se reúne en total para darnos una visión de lo real fresca y nueva como ninguna: la vida de un conductor de autobús en una pequeña ciudad, se convierte en un fresco poético de una armonía y capacidad de resonancia increíble. La belleza toca los aspectos más absolutamente convencionales y manidos de nuestra realidad urbana, dotándolos de resplandor. Se produce un auténtico arresto artístico, una detención total de las maneras convencionales de entender y enfocar la narración, y se descubren otras, simplemente acercándose el director a la fuente misma de la inspiración del poeta. Esa frescura creativa está en todos los personajes, en todos los instantes de Paterson. Si Jarmusch ya había mostrado su talento de retratista humano en sus películas anteriores, ahora vemos un ejercicio único de capacidad pintora, desde el perro Marvin, -por fin un perro con personalidad en el cine, un auténtico actor canino- a Everett el amante frustrado que parece sacado de un fancine de los setenta o Laura, la mujer del poeta, encarnado también genialmente por el actor Adam Driver, con su preciosa voz declamando los auténticos poemas de Ron Padgett que son el filme en realidad y fueron creados durante el mismo.

Sin duda Jarmusch ama mucho la poesía y conoce su esencia bien. Lo que aquí vemos es un ejercicio de verdadero clasicismo artístico, eso único que nos muestra bajo el prisma de la gran belleza la mayor sencillez del mundo restaurada en su total integridad: claritas, integritas, consonantia. Un universo irrepetible, completo y nuevo. El de la creación poética en estado puro.

sábado, 18 de marzo de 2017

Instrumentos

Siempre  me  ha interresado la relación  entre hombres e instrumentos.  Filósofos primero, y luego otros pensadores sociales o artísticos han caído en la cuenta de que la relación del hombre con sus herramientas es trascendental.  Es así porque la esencia humana es fluida  y comunicativa: solamente en ensamblaje con un medio, herramienta o instrumento, del lenguaje a la cizalla, de la guitarra al baile, podemos llegar a ser y paradójicamente, completarnos.

Ahora con las tecnologías, aún es más aparente cómo  los humanos formamos sistemas  ensamblados. Unidos a una herramienta o instrumento, se produce una conexión con el centro de uno mismo o con la energía vital.  El misterio está  en que  la herramienta o instrumento pasa a ser parte de uno mismo y la asumimos como propia al comprenderla, adaptarla, empatizar con ella, o transformarnos en ella.  Y al llevar a cabo esa operación nos realizanos individualmente también.  Es decir, en conexión con lo otro, encontramos el yo. 

 Nuestro cerebro plástico puede extender su sensible esencia para prolongarse y favorecer esa simbiosis que es también la que genera la expresión artística, unida siempre a lo material externo, o la que genera la misma evolución vital cuando nos extendemos  a nuestras criaturas mediante ensamblajes afectivos, biológicos o educativos. 

Cuando un artista trabaja mediante un instrumento el sistema ensamblado que surge hace crear algo nuevo.  En esa creación están volcados igualmente hombre y herramienta, artista y medio.  La fusión que se genera parte de la capacidad humana de prestarse a la comunicación con el medio y el entorno y de extenderse en ellos.  Pero también parte de la capacidad de lo real en todas sus formas para hablar por el ser humano, para ser su corazón o sus manos, su mente o su espiritu.  El individuo, y el individuo humano en particular,  no es el fin de la existencia ni su culminación.  Es tan sólo  un instrumento, que ensamblado y empático con otros, fluye y así llega a realizarse. 

Los instrumentos nos dicen lo que somos. Son  nuestros espejos, aquello que se puede blandir o empuñar para llegar más lejos.  Eso somos los humanos también.  Energía que solamente existe cuando fluye. Y para eso existe solamente.

Crear es siempre usar herramientas e instrumentos que  son más yo que  nuestro yo. Con ellas crecemos y nos extendemos. Generamos,  en contacto con su disimilitud esencial a nosotros, un ser más completo.  A través de ese ser que fluye en el intercambio, se traspasa la vida. Somos lo que  fluye, no el sujeto ni el objeto.  Somos lo que se deshace creando y comprendiendo al instrumento. 

Nuestro lenguaje, nuestra comunicación con seres iguales, la esencial armonía con los animales,  nuestra capacidad de sentir más allá y pensar más allá  con todos ellos, proviene exactamente de la misma capacidad que hace que un obrero sienta su herramienta como su propio brazo, o la que hace que el ciego sienta  su bastón  como la punta de su mano.  Es la misma que hace sentir al guitarrista su guitarra como si sus sonidos fueran emitidos directamente por su alma . Y la misma que ensambla al esquiador con la loma nevada . El sistema creado trabaja junto para generar armonía entre lo disímil.

Nuestra cultura debiera ser más humilde reconociendo que fundamentalmente no somos sino instrumentistas o trabajadores manuales de la creación.  Nuestra relación con la vida es laboral. El manejo de nuestras herramientas nos da un alma, nos ennoblece y nos libera.  Y solamente  somos en la medida en que, reconectados con ellas, liberamos de un exceso de ego nuestro espíritu hecho para simpatizar.  Sólo en tanto salimos de nosotros mismos nos hallamos, y eso se lo debemos, fundamente, a los demás  instrumentos de la vida. 




sábado, 11 de marzo de 2017

Educación para una sociedad violenta

Estos dias se movilizan estudiantes y profesores en defensa de la educación  pública. Por una curiosa coincidencia los mismos dias se ha celebrado el dia de la mujer trabajadora, y hemos visto una respuesta importante de los jóvenes en este asunto también. No es una casualidad, porque  ambas cosas están  profundamente unidas.

Viviendo como vivimos una época  de comodidad y desarrollo, en la que existe riqueza social, aunque no repartida y no distribuida desde luego , estamos sin embargo en una crisis  profunda de la educación.  Y la trágica prueba de ello es que las cifras de violencia de género  no  paran de crecer. Pero no solamente la violencia  de género sorprende por su extensión . También  crece la violencia  estructural entre clases sociales con la desigualdad inmensa que se dispara, crece la violencia o maltrato  entre los niños y adolescentes, y no baja la crueldad contra  los animales.

Todas estas formas de violencia están  hablando de una profunda crisis educativa. Hay un nexo entre el desastre educativo en nuestro país  y el clima de corrupción, desigualdad,  agresión  social y falta de empatia, que crece sin cesar.

Lo único  que sirve al ser humano para elevarse  de su propia demencia  y para reconducir su espiritu despiadado  es la educación. Cuando un sistema educativo  funciona, el ser humano se amolda a la dulzura y  busca su paz interior. La educación  auténtica, no la simple  apariencia de una disciplina seca e inútil, sino  la imparticion  profunda del sentido de la existencia, reconduce a los humanos hacia su perdido centro y los vuelve conscientes de su papel en el mundo.

 Cuando se pastorea al alma con esa educación  auténtica  que nos pone en unión con lo que amamos, nos enseña nuestro fondo y nos templa la rebelde avaricia con la visión de la belleza, la armonía  y la verdad, entonces nos acercamos a ser una especie animal digna, moderada y pacifica. No antes. La educación no es un adorno  para el humano. Es la necesidad esencial para llegar a merecer la pena como ser. El hombre necesita la educación  para domar su fondo.

Por desgracia hoy en dia la educación va hacia superficiales disciplinas de la consciencia. Se educa en estupideces y con valores que los docentes no saben enraizar en los estudiantes. Por desgracia, se pone la educación al  servicio de la avaricia y la ambición, de la competitividad y la violencia estructural. Una total confusión  reina en el diseño educativo actual, victima de memas modas y de desorientadas ideas

Asi, verdaderos desalmados imparten clase a alumnos que heredan la impiedad y que serán conformistas, cobardes o crueles.  Cuando sus vidas corran riesgo venderán  al otro. Cuando se desquicien recurrirán a la violencia. Poco han sido educados en el eje de su consciencia. Y si, en el milagro de la Educación auténtica no topan con un maestro de verdad, esos que son una inmensa minoría y que luchan contra una sociedad que los desprecia  y aplasta, serán  seres sin consciencia dispuestos a lo peor, al impulso simple del humano sin cabeza.

La violencia y el mal que nos  rodea solamente se pueden combatir con la educación  profunda. No con campañitas ni lemas estupidos. No  con publicidad ni con razonamiento simple. Hay que tocar profundamente al humano para que genere su eje diamantino, que le impedirá  dañar al otro en situación de  daño. La forja  de un alma sensible a  los demás no se aprende de cualquier modo ni se consigue con anuncios en la tele. Es trabajo  de un educador.

Así que  si queremos ver cómo arreglar esta sociedad malvada y agresiva solo podemos hacer una cosa. Proteger la educación. Proteger  la rara especie del verdadero profesor  y aislarlo de las amenazas continuas  que sufre. Evitar y expulsar al impostor educativo, al criminal que daña un alma en germen en el secreto espacio de una clase. Huir de un sistema educativo banal y superficial que es competitivo y agresivo en sufondo.

Quizá  asi consigamos algun día que la educación realmente forme a personas y las amolde a su dignidad colectivamente. De momento  se trata tan solo de un sueño.

sábado, 28 de enero de 2017

NO DEL TODO YO



Ayer pude escuchar el discurso de aceptación del Doctorado Honoris Causa por la Universidad Complutense al sociólogo y experto en comunicación Johan Galtung. En estos actos tan pomposos no suele darse que un afamadísimo profesor y mediador internacional utilice como lo hizo el lenguaje más simple del mundo, para explicar su tesoro de sabiduría.

Galtung explicó con dos sencillos relatos cómo es posible llegar a la paz cuando se conocen las circunstancias previas y lo que el llama traumas no conciliados. En su discurso lo explicó muy sencillamente. Las soluciones a los conflictos más tremendos en la tierra no suelen ser porque existan diferencias de intereses, sino todo lo contrario: es la identidad de los intereres la que plantea los conflictos. Pero no solamente eso: es la identidad de contextos e incluso de psicologías.

Muy a menudo la solución es precisamente satisfacer ese interés común con una solución que reconozca las condiciones de base, que rinda honor a esos primeros fondos, motivos y reclamaciones de los corazones, para llegar de manera muy sencilla a la paz. Así, planteó un modo muy sencillo de terminar con el terrorismo islamista: el perdón. Relató cómo Italia, que es un país que no sufre ahora mismo el terrorismo islamista, pidió hace años perdón al pueblo árabe en Libia por sus crímenes allí.

Galtung cree que si Occidente reconociera oficialmente el daño causado en los países de Oriente Medio el terrorismo acabaría. Pues según su idea lo que hay en el fondo de ese terrorismo ni siquiera es la necesidad de una restitución material: es una restitución afectiva. Pedir sencillamente perdón por el inmenso mal causado por Occidente a esa Madre cultural nuestra que es la zona de Oriente Medio y sus pueblo y culturas herederas. Algunos países, como USA, tienen que pedir intensamente perdón: son cerca de 30 millones de muertos los causados por Estados Unidos después de 1945, después.

Pedir perdón, reconocer el inmenso mal causado, es un acto absoluto. No hacen falta más zarandajas teóricas: reconocer el lugar del otro, reconocer su corazón idéntico al nuestro. Ése es el sencillísimo camino de la paz. Todo lo demás puede arreglarse. Ningún interés material llega tan profundo a los hombres como la simple mirada del corazón.

Este prodigioso contenido, lo expresó Galtung sin papeles, con bromas, en un castellano vikingo, como él mismo dijo. A mí no solamente me parece un prodigio auténtico de sabiduría lo que dijo, sino cómo lo hizo: brevemente, sin alharacas eruditas. Sin ser del todo eso que le querían investir en el acto académico.



Y con ello, vemos que la gracia, el arte, la verdadera sabiduría de este mundo, es siempre así: infinitamente simple y sencilla, Y no del todo identitaria. Cuando vemos un prodigio humano, o sentimos nosotros mismos que estamos consiguiendo realmente avanzar, la perfección nunca es algo del todo personal: tampoco es un rapto por el espíritu del genio, sino una verdadera conexión o comunicación con la energía que en el mundo genera todo. Esa energía es la sabiduría, el arte, la belleza. Ella es capaz de todo.

No somos, cuando creamos, del todo nosotros mismos. Estamos conectados. Enlazados a unos ritmos o a una gracia que como en espejo, nos dice primero lo que somos, y luego lo que tenemos que hacer. Como si nos programara internamente.

Si seguimos sus instrucciones con atención, en el proceso creativo, no tendremos dudas de lo que hacer y de cómo hacerlo. Guiados por esa capacidad que flota en la creación que nos rodea de cualquier tipo, extraemos las fuentes del conocimiento, de la belleza o de la verdad, y sabemos lo que hacer. Y a menudo lo que tenemos que hacer no tiene nada que ver con el yo que se supone que somos.

Una de las consecuencias de esa extracción creativa de algo que no somos del todo, es el desprecio absoluto a esas etiquetas del yo que dominan la vida social. Como los intereres conflictivos, no son causa de nada, sino simples síntomas, tal y como explicó sencillamente el gran Galtung ayer. El yo, la autoridad, los cargos o los premios son estupideces estancadas y muertas con las que el ser humano cree hacer una caución de ese poder creador. Sin embargo son completas sandeces, porque como hemos dicho, cuando creamos y vivimos completamente no somos del todo yo. Somos algo más, algo en progresión, algo en camino, no algo reconocido ni aferrado a nombres o signos. Cualquier afán por escalar en los reconocimientos y los honores habla muy claramente de la desorientación de una persona que cree poder luchar contra el mundo por sus propios intereses, sin darse cuenta de que en el fondo fundamental, el proceso de llegar a ser es una conexión y una co-creación con el mundo, en la que no debe haber estorbos a la atención creadora absoluta, que escucha quién es, y lo lleva a cumplimiento.

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Y cuando vemos a alguien que ha escuchado, en la música, en la pintura o escritura, en las palabras humanas, en la tierra, en las fuentes creativas del mundo, quién es y lo que tiene que hacer, lo que sale de la boca, de la poesía, de la danza del esa persona, no es del todo ella misma: es siempre algo más simple, menos, imperativo, menos representativo, que un individuo: es la verdad pura, simple, sencilla. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

LA PRINCESA LEIA ERA REALMENTE UNA PRINCESA

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La cultura de masas es como un iceberg cuya afilada punta helada deja bajo la superficie la inmensa riqueza de lo real. Hace unos días ha muerto muy prematuramente la actriz Carrie Fisher, de la que muchos no hemos conocido hasta ahora más que su participación brillante en películas de la serie StarWars.

Ahora la revista Rolling Stone, con ocasión de su muerte, nos permite conocer a la verdadera Carrie Fisher, escritora de enorme talento e inteligencia sorprendente, cuyos éxitos en los aspectos menos intrascendentes de la industria de Hollywood habían quedado alejados del conocimiento masivo que tenemos de los actores y estrellas. Lo que tenemos en Carrie Fisher es el cerebro del fenómeno de Star Wars, la capacidad teórica inverosímil y acertadísima de una escritora que conoce con extrema claridad lo que es este universo y sus efectos.

Merece la pena traducir algunas de las citas de esta genial princesa, que realmente lo es, por su acidez, su perspicacia y su capacidad de darle una vuelta a la idea que todos tenemos de ella a partir de su imagen en el mundo de Star Wars y conseguir que todo el conjunto de su proyección mediática tenga coherencia, profundidad y sentido.

Aquí van algunas de sus observaciones en torno a distintos aspectos de la vida que le tocó vivir:

Sobre su aspecto físico: 

"Siempre me lo piden  (que pierda peso). Quieren contratar solamente a una parte de mí, no toda.  Quieren alquilar más o menos tres cuartas partes, así que tengo que conseguir deshacerme de la cuarta de algún modo. Así que que la Fuerza (Fourth) no me acompañe".

Sobre las expectativas en Hollywood:

"Incluso en el espacio hay un doble rasero para las mujeres"

Sobre su lugar en el universo Twitter

 "Por favor dejad de discutir si he envejecido bien o no. Desafortunadamente hiere los tres sentimientos que puedo tener. Mi cuerpo no ha envejecido tan bien como yo. Que os dén".

Sobre las relaciones humanas

"Todo el mundo conduce a alguien a la locura. Yo simplemente tengo un coche más grande".

Sobre la vejez

"¿Sabe lo que les pasa a las viejas celebridades? Se mueren o se van a Las Vegas".

Sobre una vida con la fama

"Tú tienes la propiedad de mi apariencia, en todos estos años, de modo que cada vez que me miro en el espejo te tengo que mandar un cheque de un par de pavos" (a George Lucas, con ocasión del Premio Honorífico al director  del American Film Institute)

Sobre qué hizo que Star Wars fuera un éxito

"Las películas se hicieron para que se mantuvieran en pantalla, planas, grandes y coloridas, sumergiéndonos en el torbellino de su historia, arrastrándonos y llevándonos con la corriente hasta el final, y después dejándonos de vuelta en nuestra vida inalterada. Pero esta película (Star Wars) se portó mal. Se filtró fuera del teatro,  derramándose fuera de la pantalla, y afectando a mucha gente tan profundamente que ha requerido infinitos talismanes y artefactos para mantenernos en contacto con ella".

Sobre lo que la mantuvo cuerda

"No creo haberme comportado jamás como una suicida, y eso probablemente es por las drogas".

Sobre la paciencia

"Las gratificaciones instantáneas tardan demasiado en llegar".

Sobre el ingenio

"Básicamente me considero la listilla del barrio, aunque desgraciadamente ese barrio es el de Rodeo Drive"

Sobre lo mejor y lo peor del éxito

"Lo mejor del éxito es el dinero, los viajes y la gente que conoces. Lo peor es, también, el dinero, los viajes, y la gente que conoces".

Sobre su éxito en Hollywood

"Si tu segunda película es Star Wars, estás lista. Tendrás que perseguir eso toda la vida porque si no te perseguirá a ti".

Sobre la vejez

"No me hace feliz envejecer, excepto porque ¿qué otras opciones hay?"

Sobre la sobreexposición

"Como nací en una familia expuesta al público, nunca tuve una vida privada. Así que si todas las cosas van a ser públicas, por lo menos deseo que sean públicas en la manera como yo las he vivido y no en el modo como cualquier otro asume que son mis cosas. Eso te libera. La vergüenza no es algo a lo que yo aspire".

Sobre mantenerse en la cordura

 "Si mi vida no  fuera graciosa sería simplemente verídica, y eso es completamente inaceptable"

Sobre su método de interpretación

No soy como esas actrices, Meryl Streep, etc. Ellas viajan fuera de sí mismas e interpretan los papeles. Yo soy más una arqueóloga. Interpreto con lo que soy. Hurgo todo lo que puedo. Es un papel que no está muy alejado de mí misma, excepto que yo no tengo ninguna pistola láser".

https://es.wikipedia.org/wiki/Carrie_Fisher






viernes, 18 de noviembre de 2016

TEORÍA DEL ÓBOLO

Epícteto el maravilloso primer psicólogo cognitivo de la historia afirmaba de Sócrates que una vez en un mercado le ofrecían comprar alguna cosa, que había rechazado, y preguntado si no sentía la falta de aquella cosa que se le ofrecía apetitosamente Sócrates respondía que no, que se sentía saciado con su óbolo en el bolsillo. Y cuando reflexionaba sobre aquella escena, Epícteto comentaba que siempre que conservemos el óbolo en el bolsillo, por no haber dispendiado, gastado o consumido algo, somos infinitamente más ricos, aunque solamente tengamos esa pequeña moneda griega.Resultado de imagen de epicteto



Nuca me olvido de esta anécdota que Epícteto, el filósofo estoico, narraba de Sócrates, que fue motivo de muchas inspiraciones para las maravillosas actitudes y opiniones de esta escuela única en la Antigüedad, que se dejaba llevar por la máxima "Ducunt volentes fata, nolentes trahunt" ( A los que se dejan llevar, la Fortuna los transporta, pero a los que no se dejan, los arrastra". 


El asunto le da a Epícteto, y a la escuela estoica, para reflexionar en profundidad. Porque efectivamente las cuestiones de riqueza o pobreza no son tan simples como hoy nos engaña la sociedad en la que vivimos, donde las imaginaciones y los anhelos generados por ellas nos arrastran como la Fortuna a los caprichosos. Y es que todos tenemos un óbolo de fortuna en nuestro bolsillo, cada vez que decidimos no satisfacer un deseo imperioso y conservar aquello que damos a cambio de él sin darnos cuenta. Lo que damos a cambio de la satisfacción de un deseo es muchísimo. Es todo un tesoro. Es el óbolo en el que se cifra una inmensa riqueza: la riqueza de estar vivo, de ser, de tener consciencia de ser en el presente. Eso es lo que transportamos a manos de otro cuando lo olvidamos por un acto de consumo.

Ahora que llegan fiestas en las que se desparrama el dinero y los regalos, y cada vez que en situaciones de hastío y de falta de ánimo se abusa de las fantasía de la imaginación anhelante y de los deseos desaforados convertidos en universos completos, podemos aplicar la teoría del óbolo y recordar que no tener nada y no desear nada, es la mayor de las riquezas. La única riqueza posible. La riqueza no es sino la falta de necesidad. Y quien descubre que no necesita una cosa que desea lo hace porque es opulento, es decir, porque tiene suficiente de todo como para poder pasar sin aquello que deseaba o que le ofrecían. No hay mayor opulencia, mayor fortuna, que vivir disfrutando de lo que ya se tiene: la vida, la salud para vivir el presente, el amor recibido, el amor entregado. Las maravillas del instante en que se es. La magia alucinante de lo que ya es nuestro. Y el remolino inmenso del cuerno de la abundancia en el que cada vacío que nos rodea está en realidad produciendo riqueza, generando nuevas cosas. Pero para sentir todo esto, hay que hacerle un hueco: hay que tener un bolsillo vacío. Es decir, hay que aceptar no tener más, no ampliar nuestras posesiones. Y en esa sombra, en ese hueco vacío, brilla el óbolo de la inmensa sorpresa que se genera en cada instante de la vida, en forma de regalo inesperado.
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Los místicos, los ascetas, saben bien de lo que hablamos. El vacío y la nada son la cuna del universo, son el crisol o el hondón de donde mana la inmensa fortuna del mundo. Pero es imposible sentirlos a partir de la búsqueda incesante de mayores cosas o riquezas, y menos aún, a partir del hambre eterna, del anhelo sin fin, de los deseos infinitos, que engañan al individuo. Los estoicos lo sabían bien: de nuestro deseo proviene nuestro hastío, nuestra vacuidad, nuestra pobreza. Cuanto más poseemos, más perdemos. No hay mayor desgracia que satisfacer una por una de nuestras ansiedades memas notando con horror que nada hay tras de ellas, que el vacío infinito borra la escritura del corazón consumado en sus deseos. Y en cambio, no hay paladar como el de quien se abstiene, ni solvencia como la del que no necesita, ni seguridad, ni fasto, como el de quien guarda su moneda en el bolsillo, inmensamente rodeado de pobreza, de conformidad, de humildad, y al mismo tiempo, atesorando las escrituras del universo.


domingo, 16 de octubre de 2016

SINCRONICIDAD COMO TRASCENDENCIA


Resultado de imagen de sincronicidadLa sincronicidad es un concepto muy presente en los términos actuales de las teorías cuántica, literaria, creativa o psicológica. La idea esencial es la junguiana (Jung, Carl Gustav (2004), Sincronicidad como principio de conexiones acausales (ed or. 1952).  Las definiciones que nos dejó Jung giran en torno al significado como un principio de ordenación de las distintas esferas de lo real: un fenómeno de sincronicidad es una coincidencia significativa, en forma de casualidad asombrosa, pero también, por ejemplo, es una proyección que una mente obsesionada o con una enfermedad puede generar en la realidad objetiva generando una resonancia en forma de aparición de algo, de encuentro, con cosas que semejan o traducen ese fondo mental del sujeto. Son sincronicidades todos los fenómenos en que la explicación que nos damos es demasiado rara, tiene un exceso de carga semántica, y a menudo, las calificamos de asombrosas, sorprendentes, rítmicas...Jung en realidad estaba interesado y motivó sus reflexiones, no solamente en su experiencia como psicólogo de los arquetipos de la mente, sino por las coincidencias que sus ideas mostraron con los principios que la física cuántica estaba desvelando en aquel momento. Así, muchas de las ideas de sincronicidad de Jung las inspira la cuántica que trabaja Wolfgang Pauli entre otros científicos, según la cual existe una directa influencia del observador sobre los fenómenos observados.




En la teoría cuántica el universo es un constante flujo de interacciones cuyas sincronicidades, es decir, cuyas resonancias, determinan la realidad. Cuando presenciamos una sincronicidad, es decir, una interacción entre hechos de dimensiones o espacios alejados y no conectados, estamos asistiendo a la influencia del orden implicado en la naturaleza y el universo que nos rodea, según el cual todos los elementos que estamos presentes en un momento dado en un espacio interactuamos para su determinación, en un espacio/tiempo, pero fuera del cual todo es indeterminado y está en un estado de superposición de todas las posibilidades. Estas ideas tan impactantes llevaron a Jung a aislar los fenómenos de sincronicidad como casos en los que se hacía muy evidente, muy notoria, la interacción de las partes del universo hasta constituir señales indiscutibles. 

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A partir de Jung, en medios como la psicología de la creatividad, la literatura, el estudio de la imaginación creadora, y de los físicos cuánticos pioneros en ámbitos de la ciencia aplicada y la física teórica, la sincronicidad se convierte en un fenómeno de interés. Sus ondas de expansión como concepto nos llevan a generalizaciones como las que interesaron a los surrealistas, o a las utilizaciones del concepto por los pensadores más espiritualistas de la cuántica, como Sheldrake: los fenómenos de asombrosas resonancias que se producen entre especies, en el universo subatómico, o en las coincidencias culturales, tienen todos en común ese aumento de la significación que los hace esenciales en el universo humano, porque nos indica una dirección hacia donde orientar nuestras investigaciones y reflexiones en todas las artes.

El concepto de sincronicidad no para de crecer. Desde el punto de vista de las reflexiones cuánticas, está llevando a pensar como digo en que la superación de las dimensiones espacio-temporales puede leerse como una gigantesca sincronicidad, que podría entenderse todo cuanto ocurre simplemente como un despliegue en el tiempo de una serie de coincidencias que nos hablan de un unico suceso (Big Bang, Supercuerda o como se le quiera llamar) cuyo significado no es posible mensurar hasta que dicho depsliegue en tiempo y espacio no termine. En literatura no es nueva la idea, y la creación literaria juega, como esa memoria más allá del tiempo que gustaba a Lewis Carroll, con su capacidad de generar rítmicas armonías de conjunto en los elementos narrativos, o poéticos. En las teorías sobre creatividad la abolición del tiempo y el espacio, y de la consciencia inserta en un individuo concreto y en un contexto tal, es el fundamento para que el flujo creativo se desencadene y despliegue aquello que, visto desde un punto de vista inaccesible, no es sino un mismo nodo de significaciones armoniosas que adquieren distintas formas en estas dimensiones de existencia.

La última teoría, relacionada con ese valor de la cultura en términos de despliegue y desarrollo de la sincronicidad absoluta, la extraigo nuevamente de Joseph Campbell, quien, en sus escritos sobre los mitos, la creación y las formas más elevadas de acción humana, planteaba como elementos clave para entender todos esos procesos, su relación con la abolición de las dimensiones espaciales y temporales, y la conservación, en otra dimensión de relación, del significado como eje de contacto, o huella, de un proceso general de substanciación más allá de esas dimensiones. Las coincidencias significativas que se aprecian en el arte y los mitos de todos los tiempos y culturas, la conexión siempre constante que desarrolla sus formas y estilos en todas las creaciones humana, no es sino una relación de sincronicidad, que debe llevarnos a buscar más allá de esas circunstancias incomprensibles, hacia la analogía fundamental que funde todo con todo en un proceso inconmensurable para nosotros.                                                                               

Campbell usó como eje esencial para articular con ayuda sus ideas en este sentido la filosofía mística de la religión hindú tradicional. En ella es donde encontramos visiones aproximadas a esta idea de dinamitar las dimensiones de la existencia en espacio y tiempo para descubrir detrás de ellas la construcción de la realidad como algo único, de un único ser, cuyo despliegue genera esas sincronicidades y rimas en las formas armoniosas de equilibrio y contrapunto que son los innumerables seres de este mundo. Más allá del ser en general de las formas terrestres, encontramos, tras la nada, un principio conector que se trasparenta en diferentes armonías aquí pero que en realidad no puede formularse en su total composición. Parecido al simbolismo de la cruz universal de Réné Guénon, ese principio de vinculación total de todo con todo seguiría una armonía interna en la que los ejes comprenderían también todas las privaciones o negaciones en esas dimensiones naturales.

La sincronicidad, por tanto, es un concepto que se está acercando a la dimensión metafísica, y por otra parte, está enraizado en la vertiente más aferrada a la tierra y más directamente creativa y formativa que pueda existir. Ello hace que como idea motriz sea tan esencial. Podemos pensar, para aportar nuestro grano de arena a esta cadena de reflexiones de gigantes de la reflexión humana, que cuanto experimentamos de más valioso, más puro y más fino en nuestra vida, son efectivamente esas rimas vitales, esas coincidencias significativas que nos acercan a nuestro destino en la vida, que marcan sus momentos clave o que ordenan verdaderamente cuanto ocurre.

Nuestra esencia más valiosa es crear sincrónicamente, encontrar la armonía en cualquier sector, deshaciéndonos de la falta de significado, y buscar éste incansablemente. Sentimos, escribimos, bailamos o pensamos buscando la sincronicidad, y también amamos en un esfuerzo de asombrosa coincidencia que genera pura vida a partir de ella. Toda la orientación de nuestra alma va en buscar sincronías entre seres diversos, en saber e intentar demostrar la analogía y la conexión profunda con todos los que nos rodean, en dimensiones dispersas de la existencia. Buscarmos la sincronicidad eternamente con el corazón y con la mente, y la logramos a veces al emprender acciones y dar forma con las manos a más perfectas obras o realidades.Quizás finalmente sea ése nuestro destino: abolir completamente las barreras de la existencia temporal e ir a sumarse, como otra resonancia semántica más, a un único significado común, que emana constantes analogías de sí mismo, en un único y asombroso acto sincrónico. Si es así, esto explicaría que en nuestro nervio más profundo, en el tuétano de nuestro ser, hallemos siempre esa pulsión hacia lo igual, y esa asombrosa coincidencia con los demás, que nos deja tan absortos.

HACER ALGO CON LAS MANOS Blog de creación y comunicación de Eva Aladro Vico