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viernes, 25 de abril de 2014

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO POEMAS EN LA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL MOMENTO

Aunque mucho más conocido por su obra ensayística y sobre todo novelesca, José Jiménez Lozano  (Ávila 1931) es autor de una obra poética de una solidez y lumbre única en el panorama literario europeo contemporáneo. Sinceramente le creo merecedor por esta obra, de un premio Nóbel, porque es una poesía de una hondura metafísica, y de una perfección verbal, y depurada sencillez, de las  que tardan siglos en germinar en una lengua.  Premio Cervamtes de Literatura, Jiménez Lozano es autor de ocho recopilaciones, desde 1992. Sus poemarios,"Tantas devastaciones" (1992), "Un fulgor tan breve" (1995), "El tiempo de Eurídice" (1996), "Pájaros" (2000), "Elegías menores" (2002), "Elogios y celebraciones" (2005), "Anunciaciones" (2008) y "La estación que gusta al cuco" (2010), accesibles en estudios y fragmentos en la web oficial del autor, han sido también reunidos,  en una Antología (“El precio”) publicada en 2013 por la editorial Renacimiento.

La poesía española contemporánea ha sido afectada por los mismos torbellinos de frivolidad y contingencia superficial que el resto de las formas creativas. Las últimas décadas, que no por ser de mayor libertad implicaban necesariamente mayor calidad de creación, han visto nacer escuelas, grupos y modas poéticas con una pérdida importante de capacidad de reflexión, de contenido, y una tendencia a favor de esteticismos hueros, búsqueda de la boutade y lo estrambótico y simple juego rítmico sin ningún valor  de experiencia. Frente a este maremágnum de palabras sin seso, los poemas de este autor de Ávila son una obra de arte magnífica, depurada, simple, diamantina.

 

El carácter único de estos textos hace que parezcan lapidarios, palabras de tan profunda sonoridad que parecen sentencias, refranes o epitafio . Ello es así porque se trata de inscripciones en el tiempo largo de la memoria de la literatura auténtica, y ése es su calado.  Suenan intemporales porque lo son. No se trata de versos solemnes: la solemnidad está en  el hecho de que surjan, en torno a los pájaros, las miradas o los seres de la naturaleza.

 

Aunque tardía, la obra poética de Jiménez Lozano es de gran fecundidad. El autor sigue salvando versos de la necesaria selección, entre otras cosas, porque los lectores se lo pedimos encarecidamente. Este es un poema que Jiménez Lozano tiene todavía en vías de preparación. Podría tratarse de uno de los primeros poemas de una nueva obra del autor:

 

CINERES VIDENTUR.       

              

¿Son ceniza estos versos?

Me lo parecen, y, si ceniza fueran,

que el viento los disperse,

y quedemos

con las manos vacías

y tan libres,

un poco oscurecidas solamente.

 

 

En los poemas de este autor siempre hay espacio para el espíritu, para el soplo de la libertad, quizás por el modo delicado en que los recoge del aire  que le rodea y los  deja permanecer en la volátil existencia, sin pretender hacer nada con ellos, respetando su esencia inalcanzable de creaciones más allá de toda explicación. Es un auténtico lujo poder disfrutar de una obra que ha ido a parar a las manos de quien sabe devolverle su riqueza al hecho poético, así, nos permite  leerlos en su pura belleza y poder alimentarnos con su profunda verdad tranquila, como si los leyéramos –o el autor los leyera y los sacara- del fondo de nuestro corazón.

Esperamos que muy pronto podamos de nuevo  conocer nuevos poemas de Jiménez Lozano.

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