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viernes, 1 de noviembre de 2013

el libro rojo

 

 

Estoy trabajando con el Libro Rojo de Carl Jung.  Se trata de una rara obra artística, en la que el lenguaje literario de gran belleza está presente, y que ofrece unas bellas imágenes pintadas por el autor, que ayudan a entender la energía desde la que el autor desarrolló esta obra.

 

Jung concibió este libro como una especie de homenaje a los grandes códices medievales, donde el simbolismo de la imagen y el propio objeto del libro Infolio, gigante, hacen que la lectura sea mayestática y solemne.  Las iluminaciones del texto son tan alucinantemente modernas que muchas no parecen provenir de 1910 a 1920.

 

 

 

Lo más sorprendente del libro es la belleza tanto verbal como plástica que contiene. Muchas veces resulta un lenguaje bíblico, con consejos, normas y secretos profundos que el autor supo armonizar en esta superficie. El lenguaje verbal es altamente poético:

“quien contempla el acaecer desde fuera, ve siempre solo lo que ya ha sido y que siempre es lo mismo. Pero quien mira desde el interior sabe que todo es nuevo. Las cosas que acaecen son siempre las mismas. No obstante, la profundidad creadora del hombre no es siempre la misma. “

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“Tú crees que el solitario es pobre. No ves que anda bajo los árboles cargados de frutos y que su mano acaricia el grano céntuplo. Bajo las hojas oscuras se hincha para él la desbordante flor rojiza desde un capullo rebosante y los frutos casi estallan por los jugos que contienen. Resinas aromáticas gotean desde sus árboles y bajo sus pies se abre la semilla que urge.

Hay una expectativa deliciosa y desbordante en el solitario.

Los espantos del desierto y de la árida deshidratación lo rodean y tú no comprendes cómo puede vivir el solitario.

Pero su ojo descansa en los jardines y su oreja escucha las fuentes y su mano toca las hojas y los frutos aterciopelados y su respiración aspira los dulces aromas de los árboles llenos de flores.”

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“Así como Cristo fue crucificado entre los dos ladrones, así yace nuestro ínfimo a ambos lados de nuestro camino. Y así como uno de los ladrones fue al infierno y el otro ascendió al cielo, así lo ínfimo en nosotros se separará en dos mitades el día de nuestro juicio. En una mitad que está destinada a la condenación y la muerte, y en la otra, la que se ve favorecida para elevarse. Pero pasará mucho tiempo hasta que entiendas lo que está destinado a la muerte y a la vida, pues lo ínfimo en ti todavía está sin separar, es uno y duerme profundamente.

Si acepto lo ínfimo en mí, entonces hundo un germen en el fondo del infierno. El germen es invisiblemente pequeño pero en él crece el árbol de mi vida y une lo inferior con lo superior. En ambos extremos hay fuego y brasa suprema. Lo superior es ígneo y lo inferior, también. Entre los fuegos insoportables crece tu vida. Cuelgas entre estos polos. Con un movimiento iconmensurable y que produce temor, se agita hacia arriba y hacia abajo lo que cuelga distendidamente”.

 

Lo más importante de este libro es que con enorme claridad muestra cómo el trabajo con el entorno abre la puerta al más profundo de nuestros propios impulsos, de manera que las imágenes son literalmente manifestaciónes del misterio del individuo más inefable. Pero no se trata de cualquier imagen. los gruesos trazos, las palabras en escritura gótica, las letras capitulares, todo ello es un dispositivo que conecta directamente con la expresión de Jung más profunda, y lo que sale es un universo de belleza sorprendente.

 

 

Muchas de las cosas que el autor escribe y dibuja aquí son profecías. Utilizó su propia voz poética para ilustrar en coincidencia con los símbolos ancestrales de las diversas culturas universales una serie de principios  a los que se llegó en esas sabidurías, pero están perdidos para el hombre moderno.

 

“Quien tiene la fortuna y la mala suerte de tener un don cae en el engaño de creer que él es ese don. Por eso a menudo también él es su loco. Un don especial es algo fuera de mí. Yo no soy lo mismo que él. La esencia del don no tiene nada que ver con la esencia del hombre que es su portador. Incluso, vive a costas del carácter de su portador a veces. …Por eso él nunca está a la altura de su don, incluso por lo opuesto a ello. Si acepta su otro, entonces se vuelve capaz de soportar su don sin prejuicio. Pero si quiere vivir solo en su don y por eso rechaza a su otro, entonces pierde la mesura, pues la esencia de su don es extrahumana y un fenómeno natural.”

jung

Podríamos calicar este Liber Novus de una nueva Biblia oculta desde hace muchas décadas a la mirada de los lectores. Pero la religión inédita que contiene emite mensajes muy importantes para la personalidad, una vez que se conecta con su lenguaje simbólico profundo.

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