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domingo, 27 de diciembre de 2009

ESTADO DE GRACIA: OBRA MAESTRA: LA FUNCIÓN POR HACER, EN EL TEATRO LARA








He tenido hoy la suerte de ver la última función de "La función por hacer" en el Lara. Ha sido una ocasión magnífica, imborrable, de ver buenísimo teatro en estado puro, como dice Marcos Ordóñez, en estado de gracia. cUANDO SE DA UN EVENTO ARTÍSTICO COMO ÉSTE, RECUPERAMOS EL TEATRO COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN MARAVILLOSO, CAPAZ DE RESONAR EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO COMO NINGUNA TECNOLOGÍA PUEDE HACERLO.


Para ver una función así de buena, se diría que tienen que hacerse cien mil intentos malos, de actores mediocres que quieren hacer sesiones de improvisación, y cambiando las fórmulas tradicionales del teatro, nos presentan espectáculos espantosos, aburridísimos, egocéntricos, solemnemente malos. Pero aquí llega esta compañía, KAMIKAZE, con la adaptación más genial que se haya hecho de "Seis personajes en Busca de Autor", y literalmente bordan la pieza, convirtiendo el vestíbulo del Teatro Lara en el corazón del universo teatral madrileño.

Los actores son todos ellos maravillosos, cada uno con su humanidad, su dicción particular. Tienen una calidad única en el panorama teatral madrileño. Son excelentes. El espectáculo obliga a verlos muy de cerca, a inspeccionar su trabajo corporal a milímetros, y con esa lente de aumento, su capacidad se proyecta de manera nueva. Saben hablar, dicen el texto, saben estar en el cuadrado vacío del escenario. Y sobre todo, se mueven, dirigidos por Miguel del Arco, con verdadera capacidad dramática, consiguen detener el tiempo en sus escenas.

La acción tiene lugar fuera del escenario tradicional, en una escena a lo Peter Brook, con un cuadrado vacío. La acción asaetea y traspasa ese cuadrado, mezclándose entre el público, salpicando de vida teatral a las butacas improvisadas donde estamos. Lo sorprendente es que mediante la magia del texto de Pirandello, ayudado por la inteligente actualización de Tejada y Del Arco, la pieza se convierte en una estación receptora de todo lo que ocurre entre el público. Todo encaja y resuena en esta increíble obra magistral, hasta las risas del público, y yo diría que hasta el pensamiento del público está integrado en la pieza. Vemos aquí cómo las ideas del público quedan también estampadas en la representación, sus gestos, sus sonrisas: todo está en la escenografía pirandelliana creada. Es MAGISTRAL:No había visto nada igual desde hace muchos años. Y es un orgullo verlo con actores y director españoles.
Está tan genialmente bordada, que se consigue, mediante la inteligentísima adaptación de Aitor Tejada y Miguel del Arco, que las anécdotas, morcillas y situaciones convencionales se ensamblen con el guión y encajen a la perfección. Estamos ante una sesión de improvisación y a la vez, ante una canónica interpretación de Pirandello tal y como el italiano concibió su obra, en la que la teoría y la expresión teatral se funden en una sola cosa. Redoblando el efecto, la compañía Kamikaze introduce la situación dramática absurda en la vida cotidiana actual, y todo encaja también. EStamos ante una maravilla, una obra de arte con vida propia, con autonomía, como los personajes pirandellianos. Esta compañía consigue cambiar el centro de gravedad de las opiniones y actitudes del público, sus predisposiciones, llevándolos a todos hasta el centro de la acción. Cuando la obra culmina, todos nos precipitamos a su catársis, público y actores, personajes y pensadores. El teatro genera una central nuclear de energía donde todo adquiere calor y vida propia. BRAVO!!!


El trabajo teatral se mezcla y une con la realidad. La verosimilitud de la acción es tal, que se cose con la realidad más absoluta, convirtiéndose en su centro de significado, y hay momentos en que todo se fusiona y la vida misma está explicada y exorcizada en ese cuadrado vacío donde entran y salen los actores.
La dirección es sencillamente magistral. ES la mejor que he visto para esta pieza. Se ha acertado en la ubicación de la representación, en los efectos de entrada y salida de los actores, en ese salpicar con hilos dramáticos el lugar donde el público está, rompiendo los límites entre público y actor, y convirtiendo a todos en piezas de una sola función. El texto del autor italiano es tan maravilloso que él hace el resto de la magia, y vemos reflejada la existencia, la vida, la muerte, el oficio del escritor, del personaje, del actor, en ese mundo de chispas que prenden y terminan por confundir realidad y ficción. Sin duda alguna estamos ante teatro con mayúsculas, ante ARTE MAYOR. No es simplemente un juego intelectual de boutades y poses culturales, sino que vemos arte puro, ensangrentado, manchado de pintura, fabril. Arte que baja hasta la tierra. Por eso emociona y arranca los bravos del público.

Cuando se consigue crear una obra de arte de esta enjundia, todo resuena, la costura que une la vida con el teatro está tan finamente bordada que ambas cosas se entreveran y resuenan una en otra, el teatro está vivo, la vida es teatro. Nos encontramos ante uno de los más poderosos medios de comunicación que existe. Y entonces es cuando cualquier cosa que ocurra encaja en la pieza, todo rima. El arte más puro tiene esta cualidad: introduzcas en él lo que sea que quieras, siempre rimará. ESo les pasa a estos actores: son tan buenos que pueden recrear a su gusto a Pirandello: PIrandello habría aplaudido a rabiar esta función.

Qué suerte, y qué lujo. NO PERDEROS A ESTA COMPAÑÏA!!!!!!!!

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