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jueves, 10 de diciembre de 2009

Luz de Navidad




El ambiente se va endulzando. La luz del sol empieza a ser un almíbar sin fuerza, lento y delicado, que se derrama sobre la tierra desnuda. Las hojas de los árboles son ya joyería esparcida por el suelo, que engaña con su oro viejo a la mirada, haciéndola ver tesoros a nuestros pies. El campo está como ebrio, lleno de musgo y tierra húmeda.


Se respira ya la navidad, ese espacio libre y blanco en medio del invierno, cuando un año muere y nace otro, y la extraña sombra blanca del vacío que se convierte en una bendición. El final del tiempo es una fiesta, nos asomamos al abismo, al frío absoluto, y lo disfrutamos durante esta época.


Creo que ya va siendo hora de parar. Hay que pararse, en navidades. No volverse loco a hacer cosas, sino pararse: mirar por la ventana del tren detenido, y ver la extraña naturaleza de la vida. Es toda de oro macizo, toda canta un coro escalofriantemente bello, toda es un alimento, aunque sea negra y heladora. Es el momento de beber la luz de las estrellas. De ver la constelación dentro del hielo, el diamante divino de la existencia.


Aunque no lo parezca, la navidad es tiempo místico. Precisamente de la euforia de su misticismo se nutren todos los demás fenómenos, como la efusión emocional, material, dinámica. La gente experimenta una sensación de euforia en la bajada hasta el final de todo, y en la resurrección de todo que empieza. Pero para apreciar la raíz de esto, hay que detenerse y mirar, el color que el barniz de las maderas refeja en estos días a mediatarde, o a escuchar la melodía de vilonchelo que se enrosca en el horizonte azul encendido al anochecer.


Puede uno disfrutar de la libertad de la navidad, cuando siente su inmenso vacío en el tiempo. A veces no dejamos que ese vacío nos llegue,con tantas actividades, fiestas y jolgorios. Sin embargo, reconoceréis que lo más dulce de la navidad son las pausas, los momentos sin dueño, entre fiesta y fiesta. Los días sin cenas, ni festejos especiales. ¿Cuántas obras maestras se habrán escrito, o leído, en esos días sin rumbo, de las navidades!! ésas sí que son noches buenas, las que permitieron descubrir a un cantante, una ópera, o una afición como esquiar o tocar el piano!!!


Enfin, que haya muchas noches buenas en esta navidad.

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