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viernes, 7 de enero de 2011

a musica em pessoa

Me llega este CD de poemas de Fernando Pessoa musicados por cantantes y artistas sonoros de la talla de Nana Caimi, Tom Jobim, MIlton Nascimento,  Francis Hime, y es una obra maestra. La música y el verso, lógicamente.

Dice uno de los poetas que lo presentan, Ferreira Gullar, que cuando le hablan de Fernando Pessoa, la sensación que tiene no es de un autor que haya leído, sino de un acontecimiento que se incorporó en un momento determinado a su vida. Y así es. Fernando Pessoa es una experiencia íntima, la voz más cercana que haya tenido expresión en lengua portuguesa. Este disco, producido como homenaje al poeta en los años 90, y remasterizado en 2002, es una unión perfecta entre la música de los artistas más refinados de Brasil y la poesía de inmensa calidad del portugués, que debería oírse con frecuencia, debería decirse y declamarse también en España, porque es nuestro patrimonio anímico, profundo.

La música de Brasil es una joya de la sensibilidad más elevada, un producto de la mixtura de oídos de altísima calidad que un día se desarrollaron en torno al tesoro de formas de la lengua portuguesa, que de por sí es un milagro de ritmo, musicalidad y sutileza sonora. No hay lengua para el corazón, es probablemente la más delicada del mundo para expresar el espíritu, como hemos visto en Gilberto Gil o en Rosa Passos.

Pero Pessoa es tan importante como su lengua. Él es un universo poético en sí mismo. Supo dar cuerpo a distintos heterónimos con los que pudo sacar bloques completos de distinta personalidad poética y filosófica. Asumió y creó la multiplicidad de sus heterónimos, pero sobre todo, y por encima de los heterónimos, Pessoa se desnudó de las formas y las utilizó para acercarnos las imágenes de nuestra propia alma, con una potencia nunca vista. Puede ser el mayor poeta de la Modernidad.

La música y la lengua portuguesa nunca desprecia una forma. Los portugueses son una cultura única en su esmero y cuidado por todo tesoro en su seno, que conservan con un amor que resucita cualquier cosa. Ese impulso también es el impulso para crecer, para crear en vanguardia. Pessoa fue vanguardista en muchos de sus poemas “Saudade dada”, por ejemplo. La música brasileña (Tom Zé, Arrigo Bernabé) también está en la frontera de la creación fundamental.

El lenguaje, dice un gran sabio, es la primera forma percibida para las imágenes y los fuegos del alma. Su esencia es reproducir ese fuego en imágenes, y su música y ritmo son resultado del largo anhelo por expresar las formas del corazón. Cuando la música sin palabras encuentra las palabras llenas de música de Fernando Pessoa, es una doble hermandad la que se forma. Disfrutémosla, por ejemplo el poema “Na ribera deste rio” por Dorival Caimi.

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