Hablamos a través de la voz de los poetas, vemos con los ojos del pintor, filosofamos con el gurú, vivimos la vida de los artistas, con verdadera identidad. Ellos hablan a través de cuanto se presenta en la realidad: un golpe de viento, la forma de una piedra, la luz del desierto, el brote de la hierba. Aprovechan el objeto o el ser real para improvisar sobre él, la variación creativa. Si no fuéramos uno no podríamos dar salida a nuestra alma. Somos prótesis unos de otros. Hablamos mediante el arte de todos los tiempos, y es nuestro espíritu, el que va animando el mundo, el que viaja a través del instrumento de música, el hálito vital. Eso somos, eso respiramos. Cuando un artista comienza a crear, lo hace por un impulso profundo inefable, es el animal más puro que existe. Graba su existencia en este mundo y surge en el vacío, en el muro en blanco, como un estallido de Dios. Nada somos sino eso, por nada vivimos más intensamente, sino por eso. Y no hay recompensa mayor, para ...