La psicología humana ha avanzado una barbaridad, sobre todo, la que se basa en los procesos sutiles de comunicación grupal o interpersonal. Hoy podemos saber a ciencia exacta si una persona miente al hablar o no. Se puede detectar la diferencia entre la alegría fingida y la espontánea, igual que descubrir, por ejemplo, el desprecio sutilmente oculto, para el propio despreciador, en su inconsciente revelado por un gesto de su músculo nasogeniano. El video de Rajoy muestra a un mentiroso para un profesional practicante de la comunicación microgestual. Es fácil detectar la máscara con la que afronta el vídeo, unos ojos de desvela, la frente caída, la mirada debilitada, de cordero degollado, el torso aferrado al podio, y el contacto ocular bailando por todas partes. Nada parecido a un ser convincente. No hay energía de afirmación, ni de dignidad, ni el brillo de la verdad, que se aprecia en el brío de la voz, en la mirada penetrante, en al sinceridad del tono vital. Rajoy compone un ti...