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LA INVISIBLE DIFERENCIA

Entre quien parece y quien es, hay como sabemos un abismo. Están el mundo, la historia, la fama, colmados de  figuras de pura estofa que nunca han sido lo que aparentan, y está el olvido y el silencio poblado por seres que han pasado desapercibidos, y que sin embargo, han marcado la vida, han creado belleza y han dejado una huella única.  La vida parece estructurada de manera que el ruido y el tiempo lo marcan los que aparentan ser, y más allá, mientras tanto, están los que de verdad son, la realidad que nos llaga y que nos marca y que lleva un paso sutil y silencioso. Por encima de todo eso, como en un inmenso teatro artificial y huero, está el trasiego de los premios y los méritos comprados y no conseguidos, y el inmenso, gigantesco afán humano por escribir en el tiempo figuras o nombres, cuando en realidad es imposible, como decía Cristo, cambiar ni un pelo de nuestra cabeza mediante una acción instrumental.  Existe una diferencia, injustamente invisible, entre quienes merecen de ve

LA SAGRADA ESPERANZA DE LOS JÓVENES

 Nuestra sociedad  es particularmente insensible  y cruel con muchas formas de vida y especialmente  con aquellas  cuya ternura, vulnerabilidad  o inocencia salta a la vista. Está  en nuestro  más terrible fondo el no saber ver cuándo  actuamos con dureza, saña o crueldad con animales y humanos por las más variadas razones y  casualidades.  Pero no hay nada como ver hasta qué punto puede destrozarse una vida en la juventud. Y las mayores tragedias, las mas  dramáticas y temibles, se fraguan al destrozar un alma joven. Los jóvenes son almas desnudas.  Su novedad en este mundo es una apertura absoluta a los efectos y respuestas que obtienen del entorno, en el que con absoluto azar vienen a  irrumpir. Son almas no preparadas  a la experiencia de la omisión o de la estafa. A los jóvenes  se los defrauda, se los engaña, se los utiliza o parasita muchas veces, y sin que quede huella alguna de esas formas de violar y pisotear  un  espíritu expuesto por su pureza.   No queda huella porque el c

LA CULTURA, LA SOCIEDAD DEL CUIDADO Y LA PAZ ENTRE LAS ESPECIES

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Reflexionando sobre la aniquilación de la violencia, Johan Galtung estableció hace años que la violencia tenía tres formas fundamentales: la violencia directa, la violencia estructural (producida por las estructuras y organización social) y la violencia cultural, que aparece en las representaciones e imágenes que una sociedad cultiva. Para eliminar la violencia como rasgo característico, una sociedad tiene que acabar no solamente con la violencia física directa, sino sobre todo, con la violencia estructural (generada por ejemplo por la desigualdad económica, o educativa) que es más invisible y más dañina, y con la violencia cultural: las sociedades basadas en la violencia, que se divierten con ella o se animan con su espectáculo, tienen profundamente infiltrada su alma con la violencia y no saldrán jamás de ella. ¿Pero no es una contradicción unir la palabra cultura con la palabra violencia? No hay una violencia culta, ésa es mi opinión y la de los autores que defienden el concepto de

EL VIAJE DEL MAESTRO

Soy profesora. Lo he sido muchos años, pero me parece que hubiera empezado ayer mismo. Y hoy he comprendido un poco más qué es ser un maestro. Creo que es una profesión esencial porque es un espejo de lo más profundo de la vida. Porque todos somos, de alguna manera, transmisores, como los maestros. Transmitimos la vida, de unos a otros, igual que los profesores transmiten el conocimiento, e igual que los creadores transmiten la belleza. El conjunto de todo ello no es sino una gigantesca trama de transmisiones. Un viaje. Pero en ese viaje, no hay un viajero, sino que somos sencillamente el medio de transporte. Y como decía Kavafis, en su poema "Izaki", el viaje es el destino.  Hay una cosa sorprendente en dar clase, y es que es en las clases donde el profesor aprende. Aprende de sus alumnos, desde luego, que son una fuente increíble de conocimientos y que el profesor debe con humildad reconocer y recoger, para traspasarlos a los siguientes cursos, a las siguientes generaciones

LUIS GARRIDO, EL TEJEDOR DIVINO

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 He podido visitar hace un par de días la Exposición de tapices de Luis Garrido  en el Museo de Artes Decorativas de la calle Montalbán, junto al Retiro. Yo no conocía más que algún tapiz de este increíble artista español, y ahora he podido disfrutar de un conjunto de obras realmente excepcional. Pero no solamente por el artista, sino por el mensaje implicado en el medio que usa, y por su realidad humana de conjunto, y me explico. La obra de este autor nacido en los años 30 del siglo XX se realiza sobre un telar de alto lizo, un telar grande. Sobre él, y como puede verse en alguno de los videos que hay en la exposición, se aprecia el trabajo manual artesano. Pero las obras son esplendorosas en su construcción pictórica, de manera que el autor es un refinadísimo artista, y también un artesano. Hace con sus manos las bellezas increíbles, en color, textura, volumen y armazón material, que podemos admirar en la muestra, de la que sales con la inquietud de que seguramente hay muchísimas má

LUJO

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       Explicaba Saint Exupéry, en sus Cuadernos , cómo el lujo y la ostentación a menudo se expresan mediante la adquisición de obras de arte y de refinadas realizaciones de los creadores humanos. Para Saint Exupéry, esto era la demostración de que aquellas clases sociales con mayor poder adquisitivo intentan mostrar su posición mediante las formas más ricas de actividad y realización humanas, que son las artísticas. Esto significaba, para Saint Ex., que los aristócratas sabían que hay una riqueza superior, una aristocracia superior, que es la que viven y detentan los artistas. Y así es, el lujo de la riqueza se muestra y representa mediante la posesión de la obra artística. También, en tiempos pasados, la riqueza y las muchas posesiones mostraban su lujo en la financiación y el mecenazgo del arte: como si la aristocracia humana reconociera esa otra aristocracia, ese lujo de vida y experiencia, esa inmensa riqueza que detentan y poseen, que controlan y dominan, los creadores. En este

PEGUERINOS

Dicen los bosques "No nos dejéis solos"  Pero nosotros nos fuimos Y quedaron sombríos  tallos y troncos. Dicen los bosques "El tiempo está pasando  y nunca regresa" Pero nosotros cerramos los ojos Y se nos lleva el viento entre los pinos.  Dicen los bosques Que en su abrazo se entierran padres y ancestros pero nosotros volvemos babeando lágrimas a sus pasillos crujientes llenos de besos. Ellos custodian el sueño. Ellos cantan la vida. Dicen los bosques "Os esperaremos". Ellos custodian los muertos, Ellos cantan la vida. Dicen los bosques Os  tendremos".