la felicidad es el destino
André Malraux afirmaba que el arte tiene como fin transformar el destino en conciencia. Y en parte es así: gracias a las formas creadoras vemos emerger ante nosotros las volutas caprichosas del tiempo, y podemos conformarnos con ellas, ver cómo cambian, y hacer con ellas una especie de danza. Pero bien pensado, cualquier vida es una obra de arte, y con ello, cualquier vida debe danzar con su destino de una manera creadora. En ello reside la felicidad. Cuesta llegar a entender que la felicidad no tiene nada que ver ni con el ego, ni con el deseo, ni con la voluntad de ninguna especie. La felicidad no es sino la celebración del destino personal que a cada momento se va pintando en nuestra vida. Y como esa aceptación es de instantes, segundos, ocasiones, rutinas, ritmos o decisiones, es una magna obra en la que el hombre debe de gustar de los mil sabores exquisitos que a su propia vida se ofrecen en cada paso. (donairegalante.blogspot.com) Normalmente asociamos con e...