poesía en acción
Cuando leo, escucho o me topo con algún literato oficial, o alguien que profesa el arte literario y va de plumífero por la vida, experimento naúseas profundas. Nada me molesta tanto como la literatura profesional. Y nada me apasiona más que escribir literatura y poesía. pero experimento un inmenso repeluco ante el jugueteo verbal como ostentación, como alharaca y como despliegue de poder. No digamos si el plumífero en cuestión es de los alabados oficialmente, un escritor de moda. Entonces me dan verdaderas ganas de salir corriendo. La explicación que le encuentro es que para mí la poesía y la creación literaria son fenómenos normales, que nunca pueden ser utilizados como signo de estirpe, clase o personalidad –qué asquito-, y cuya verdadera misión es fundirse en la vida cotidiana, mejerse con la gente común, y sobre todo, emplearse en la acción social cotidiana. Como mi admirado César Manrique, pienso que el arte siempre tiene un lugar encajado en la vida cotidiana y sin ...