LA SAGRADA ESPERANZA DE LOS JÓVENES
Nuestra sociedad es particularmente insensible y cruel con muchas formas de vida y especialmente con aquellas cuya ternura, vulnerabilidad o inocencia salta a la vista. Está en nuestro más terrible fondo el no saber ver cuándo actuamos con dureza, saña o crueldad con animales y humanos por las más variadas razones y casualidades. Pero no hay nada como ver hasta qué punto puede destrozarse una vida en la juventud. Y las mayores tragedias, las mas dramáticas y temibles, se fraguan al destrozar un alma joven. Los jóvenes son almas desnudas. Su novedad en este mundo es una apertura absoluta a los efectos y respuestas que obtienen del entorno, en el que con absoluto azar vienen a irrumpir. Son almas no preparadas a la experiencia de la omisión o de la estafa. A los jóvenes se los defrauda, se los engaña, se los utiliza o parasita muchas veces, y sin que quede huella alguna de esas formas de violar...